Así son las espectaculares motos que fabrica Keanu Reeves

Keanu Reeves tiene una marca de motos llamada Arch Motorcycle.

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Fundó la compañía hace ocho años junto a su socio, Grad Hoolinger, para desarrollar modelos especiales de motocicleta, hechos a mano, que se conviertan en su legado, más allá de la películas que protagoniza.

La ambición de trascendencia Keanu Reeves ya la tiene superada, gracias a su faceta de actor y a títulos como ‘Mi Idaho privado (1991) o ‘Matrix’ (1999). Aun así, se ha empeñado en pasar a la posteridad también por ser el artífice de unas motos exclusivas, personalizadas y comercializadas bajo el nombre de Arch Motorcycle, la compañía que ha creado junto a su socio Grad Hoolinger.

El origen de esta aventura empresarial y vital de Keanu Reeves se encuentra en su enorme pasión por las motos, que le ha llevado a probar muchos tipos diferentes porque ha tenido una importante colección, en la que han destacado Nortons, Suzukis, una BMW 750 de 1974, una Kawasaki KZ 900, una Harley Shovelhead de 1984 o una Moto Guzzi Racer. Precisamente, se topó Hoolinger, su socio actual en Arch Motorcycle, cuando acudió en 2007 a Choprods, la empresa en la que éste último trabajaba por entonces, con su Harley Davidson Dyna para preguntar cómo se podía transformar en una ‘custom cruiser’. Al actor le encantaba la calidad de las motos que Hoolinger, un arquitecto y visionario de las motocicletas afincado en Los Ángeles, estaba fabricando. Aun así, la colaboración no fue fácil y entre diferencias de opinión, finalmente lograron terminar el encargo cuatro años después. Ambos quedaron encantados con el resultado.

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La compañía ha producido ya un buen puñado de motos en modelos diferentes con destinos tan dispares como Estados Unidos, Australia, Malasia o Rusia, manteniendo un nivel de producción discreto. Construyen entre 50 y 100 motos al año, habiendo ampliado su oferta a tres modelos.

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Arch Motorcycle es una pequeña empresa, tal como Reeves y Gard querían. Es un taller en California con una plantilla de seis personas que se encarga de todo el diseño y montaje interno, así como de la mayor parte de la fabricación de piezas. Hay un showroom principal que cuenta con una KRGT-1de muestra, estaciones de ordenadores CAD, máquinas CNC (Control Numérico por Computadora) que fresan piezas pequeñas y de precisión de bloques de aluminio, así como un archivo de proyectos abandonados. Adyacente a la fábrica, se encuentra el almacén, donde hay cientos de soportes, cubiertas y piezas extrañas que se disponen en estantes hasta el techo, cada uno etiquetado meticulosamente por el propio Gard Hollinger.

No hay duda de que este ya sólido proyecto va más allá de un capricho de estrella.

Acerca de Emilio García Varona

freelance de diseño gráfico / branding / community manager
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